martes, 2 de diciembre de 2008

Hasta que la iglesia nos separe


Ya ha pasado una semana de esto y aún sigo flipando los colores.

Resulta que el martes pasado, unos amigos me habían convocado a la iglesia de San Antonio de Zaragoza para hacer de testigo en la apertura del expediente matrimonial (buf, no veas lo que se aprende en las bodas de los demás). Habíamos quedado a eso de las 20:10 - 20:15 porque la futura esposa salía del curro a las ocho y su futuro esposo la iba a recoger y acudían directamente.

El caso es que llegué muy puntual (de hecho pronto, aunque el mérito lo tiene mi pda por gritarme que tenía una cita esa tarde, que si no se me olvida seguro) y a las 20:05 estaba allí como un clavo. Al poco llegó otro amigo que iba a ser el segundo testigo (si, hacen falta 2).

El caso es que como hacía un frío del grajo, nos refugiamos en la entrada del despacho parroquial. Como ya pasaban de las 20:17 y nos habían dicho que a las 20:30 cerraban el garito, la llamo a ella. Me dice que están justo enfrente cruzando, que llegan en dos minutos, que a él, con los nervios, se le habían olivado los papeles en casa y había tenido que volver (me pregunto cómo lo hizo, definitivamente los seat león si que deben poder volar).

El caso es que justo al colgar con ella se asoma una cabeza a la puerta del despacho, nos mira y nos pregunta ¿estáis para el despacho parroquial?, le decimos que si, que somos los testigos para el expediente matrimonial y que los novios llegaban en un minuto. En esas (recuerdo que eran las 20:19) el tío se mira al reloj, se da media vuelta con un gesto de mala leche mirando el reloj y murmura "Joder" (esto no lo puedo jurar pero como si fuera totalmente cierto).

El otro chico y yo nos miramos alucinando por completo. AL minuto llegaron los novios y entraron en la zona de despachos de la iglesia, el novio le dice al que nos iba a atender (que no era cura) que iban para lo del expediente y el interlocutor empieza a rezongar, quejando, que si no íbamos a acabar, quera un proceso muy largo, que patatín y que patatán..

Por el pasillo me parecía que me había fumado 10 o 12 porros y estaba alucinando.

Llegamos al despacho y nos sentamos. El tipo empieza a rellenar el expediente matrimonial con los datos de él y luego con los datos de ella (les iba preguntando). El caso es que ella dijo una dirección que no era, porque tiene casa además de la de sus padres y con los nervios dijo la otra. El caso es que él le dice que no, que no era esa la dirección y en ese momento el tipo se exalta: "¡¡Pero vamos a ver ¿¿tú dónde vives??!!". Con una mala leche que si hubiera podido, Jesucristo se hubiera bajado del crucifijo para darle una patada en los huevos por maleducado. Peazo de representante legal de Dios en la tierra, eso es un señor profesional y lo demás mariconadas.

Bueno, cuando la chica le dijo la dirección que era, el tipo (que ya había empezado a escribir la otra dirección en el papel) coge el expediente y delante de nuestra cara con muy mal gesto hace "raaaaassss, raaaasss", vamos que se carga el papel y lo tira a la basura.

En esas, por si la cosa no podía ir a peor, resulta que llaman a la puerta, con el consiguiente aumento del cabreo del tipo este. Dice "Hala, ya estamos todos" en tono irónico, se levanta y les pregunta que qué quieren (reservar la iglesia para casarse, qué raro). Les dice que está muy ocupado, que no puede, que va a tardar mucho (todo esto con un tono nervioso digno de un yonki esperando su metadona). Les dice que llamen por teléfono, a lo que los chicos responden que por teléfono les han dicho que vayan en persona.

Finalmente, sin entender la razón para ello, nos abandona a nosotros para atenderles a ellos. Mientras tanto los cuatro (los novios y los testigos) empezamos a mirarnos con una cara de flipaos por la situación digna del surrealismo más absurdo posible en una película del género. De hecho el novio estaba a punto de "saltar". Como el tipo le dijera algo más, le mandaba a la mierda. Yo ya me veía con la policía en la iglesia, en el calabozo y sin los papeles de la boda...

Bueno, el tipo acabó de atender a los que habían venido después nuestro y volvió con nosotros. El resto de la entrevista ya fue mucho más cordial y educado (que es lo mínimo). Incluso hubo alguna bromita de por medio. Les preguntó si la boda era "normal" (una definición universal y fácilmente interpretable) a la que respondieron que si, y luego nos pidió los datos a los testigos (yo también le mentí en mi dirección JA!, porque dije la de mis padres, que es la que pone en el DNI) y nos preguntó hacía cuanto que los conocíamos, que si eran maduros para tomar la decisión, que si accedía libremente al matrimonio, que si no se habían casado antes y esas cosas.

Una vez relleno todo, el tipo nos dice que le disculpáramos por habernos tratado tan mal antes ¡Menos mal!.

Nos fuimos de allí a tomar unas cañas para celebrarlo y me dijeron que el hombre tiene un horario muy intenso, que probablemente por eso nos había tratado así: los lunes cerrado y el resto de la semana de 19:00 a 20:30 ¡Guau! ¡Qué horario más duro!

Otro profesional al saco de mi blog (al menos admitió que lo había hecho mal)

Después de esto ¿te siguen quedando ganas de casarte o incluso de seguir casado?

3 comentarios:

Cristinita dijo...

Bueno, algunos retrasan la boda dos años por falta de restaurante... :D

María dijo...

pero qué me estás contando?????? Yo habría sacado la "espada nupcial" y me lo habría cargado allí mismo... (igual me he pasao,no?)

Eduardo Bayon dijo...

Cristinita: Eso me lo tienes que explicar bien, que me parece que me estoy perdiendo algo...

María: Hombre, si hubieras sido tú en vez de la espada nupcial habrías usado esta otra espada, que para eso te la compraste ¿no?